DINÁMICA DE GRUPOS: Características, aplicaciones y ventajas.

Para González, Monroy y Kupferman (1999) [1]El grupo es la unidad básica en el estudio de la organización de los seres humanos desde un punto de vista psico-sociológico. Estos mismos autores citando a Gurtuitch señala que un grupo es: “Una unidad colectiva que encara una obra común, y tiende a un cierto equilibrio en el que las fuerzas centrípetas superan a las fuerzas centrífugas[2] (1999: p. 15).

Resulta evidente que el primer concepto citado tiene un marcado carácter sociológico mientras que el segundo concepto está primordialmente enfocado a la dinámica (las fuerzas que producen movimiento y mantienen esa cohesión grupal). Pero sin importar el criterio que utilicemos para caracterizarlo, en el marco de este ensayo vamos a considerar al grupo como: Un conjunto de seres humanos cuyas necesidades los llevan a coincidir en tiempo y espacio, y les mantienen unidos durante un lapso de ese tiempo, ya sea para el cumplimiento de objetivos, intereses comunes u otra causa cualquiera.

Ahora bien, ya habiendo definido a que nos estamos refiriendo cuando hablamos de “Grupo”, y comprendiendo la dinámica como la fuerza que hace posible su movimiento, que genera las interacciones entre sus miembros. Existen varios elementos dentro de la Dinámica de Grupos que resultan de interés.

Un elemento que destaca, lo constituye el hecho de que las técnicas de dinámica de grupos parecieran tener posibilidades infinitas de adaptarse a las necesidades de cada grupo en específico. Es decir, donde encontremos un conjunto de personas que permanecerán juntas algún tiempo, aplicar conocimientos y técnicas de dinámica puede ayudarnos de distintas maneras.

Pareciese que esta disciplina nos puede ayudar a mejorar casi cualquier escenario de interacción humana. Hacer posible que resultemos más efectivos cuando tengamos que unirnos para el logro de objetivos comunes. Aunque a su vez, las aplicaciones más frecuentes parecen circunscribirse al campo educativo formal, o a la recreación. Es pertinente destacar que tiene aplicaciones interesantes.

Hace algún tiempo me desempeñe como facilitadora dictando talleres de capacitación al personal nuevo ingreso de atención telefónica en un call center. En este contexto, el material instruccional del que disponía contenía una dinámica destinada a generar confianza en otra persona empleando solamente la voz. Tenía como objetivo lograr que los participantes, comprendieran el reto que representa atender vía telefónica a un cliente, resolver un requerimiento y entablar una comunicación efectiva teniendo como herramienta únicamente la voz hablada.

Se le pedía a los participantes que suministraran su objeto más preciado y se colocaban dichos objetos (lentes, llaves, documentos, celulares u otros) repartidos sobre el suelo. Luego, se vendaban los ojos de un voluntario y un segundo participante debía guiarlo, hacerlo caminar a través del mar de objetos preciados utilizando solamente indicaciones verbales.

Dado que según el investigador Albert Mehrabian[3] 7% de la comunicación de un mensaje es verbal, un 38% vocal (tono, matices, timbre u otras características) y un 55% comprende señales y gestos; esta dinámica tenía la importantísima utilidad de hacer posible que el participante internalizase el reto al que se va a enfrentar en su trabajo, y, la necesidad de potenciar las herramientas de que dispone para comunicar emociones, generar empatía y cumplir con el mismo.

La dinámica lograba hacer reflexionar al participante y la utilizábamos cotidianamente como apertura para enseñar cómo se puede controlar o retomar el control de una llamada, manejar clientes difíciles o con ira.

También resultan de interés las características que se atribuyen a un grupo. Es oportuno comentar las expresadas por Anzieu citado por González[4], quien expone que el grupo está formado por personas, se dan relaciones sociales recíprocas, es permanente y dinámico, posee intensidad en las relaciones afectivas, existe solidaridad e interdependencia entre las personas, los roles están bien diferenciados y definidos, el grupo posee su propio código y lenguaje, normas y creencias.

A mi modo de ver resulta evidente que la interacción de un grupo estará siempre cargada de la intensidad y emocionalidad que es inherentemente humana, y que es lo que nos ha permitido crecer y evolucionar socialmente. No nos es posible escapar de ella. Así como tampoco podemos escapar del dinamismo y transformación constante (pero no siempre perceptible) al que la existencia nos somete.

No en vano, la impermanencia de los fenómenos es tema central de algunas creencias orientales que concluyeron por caminos más intuitivos, algunos de los mismos hechos que la dinámica de grupos expresa. Por ejemplo: Dentro del linaje Karma Kagyu del Budismo Tibetano se considera que practicar dentro de un grupo budista (meditar, reunirse, asistir a cursos, entre otros) logra el desarrollo de las cualidades de la mente hasta 7 veces más rápido que intentándolo individualmente. Los budistas comparan la mente humana con un diamante que refleja muchas cualidades, y utilizan frecuentemente la frase: “Somos diamantes pero necesitamos pulirnos juntos, en un mismo saco, para descubrirlo”.

Por ello, tiene sentido expresar que el trabajo grupal en las diferentes áreas en las que es viable, brinda unas posibilidades de crecimiento que, aumentan exponencialmente si las comparamos con la posibilidad de crecer o aprender por cuenta propia. Los compañeros reflejan para nosotros y nosotros reflejamos para ellos lo que debe ser aprendido o lo que necesita mejorarse.

Entonces, dentro de todo trabajo de grupo, sin importar que se trate de un curso de formación, un grupo musical, artístico o deportivo, u otros, el conocimiento de la dinámica de grupos y la posibilidad de poner en práctica sus técnicas, van a  facilitar el logro de los objetivos y hará más sencillo el superar los obstáculos que se vayan presentando en el camino.

En otro orden de ideas, me encantaría saber hasta qué punto las interacciones grupales son predecibles y que tan exitoso resulta intervenir en los grupos (no en un nivel digamos terapéutico sino más bien dentro de lo organizacional) y modificar sus resultados. ¿Serán igualmente útiles y efectivas las técnicas de modificación de conductas aplicadas a grupos que a personas? Aún lo desconozco ;).

Por todo lo anteriormente mencionado el conocimiento de la dinámica de grupos es fundamental en la formación del psicólogo, pues rara vez nos encontraremos, en nuestro trabajo cotidiano, desvinculados de esta interacción y de la necesidad de aplicar técnicas de manejo grupal.

 

El trabajo en equipo comienza construyendo confianza. Y la única forma de hacerlo es superando nuestra necesidad de invulnerabilidad

Patrick Lencioni                                                                               

[1] González, J. Monroy, A y Kupferman, E. DINÁMICA DE GRUPOS: TÉCNICAS Y TÁCTICAS. Editorial Pax Mexico  (1999) p.p 13

[2] Gurtuitch citado por González et. Al. Ob. Cit p.p 15

[3] LOS GESTOS Y LA COMUNICACIÓN NO VERBAL. Documento web. (s/f), (s/a)

[4] Gonzalez, et. Al, Ob. Cit.  p. 17

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